Antonio Rendón . La Agrupación Parroquial de Fieles del Santísimo Cristo del Buen Fin, establecida en la ribereña localidad sevillana de Alcalá del Río, llevó a cabo su salida procesional en la noche del Martes Santo, en una manifestación pública de fe marcada por la sobriedad, el recogimiento y la profundidad espiritual.

Esta corporación trabaja con firme propósito en la recuperación de la antigua hermandad de silencio conocida como la de “los Estudiantes”, que tuvo presencia en la localidad durante la segunda mitad del siglo XX, recogiendo así una valiosa herencia devocional e histórica.

El cortejo procesional, presidido por la cruz de guía, estuvo integrado por hermanos y fieles ataviados con trajes oscuros, portando cirios de color tiniebla, configurando un conjunto de gran austeridad y simbolismo. De este modo, los participantes ofrecieron testimonio público de fe acompañando a la sagrada imagen cristífera del Santísimo Cristo del Buen Fin, representado muerto en la Cruz.

La talla del Crucificado, de notable valor artístico y devocional, es una obra del siglo XVI atribuida a la gubia de Roque Balduque, escultor y retablista de origen flamenco cuya producción dejó una profunda huella en el ámbito de la imaginería sacra andaluza.

La procesión dio comienzo a las 22:00 horas desde la Parroquia de Santa María de la Asunción, sede canónica de la agrupación, iniciando así su Estación de Penitencia por las calles de la localidad ilipense, la cual se prolongó hasta pasada la medianoche.

En el plano institucional, cabe destacar que la actual Agrupación Parroquial se encuentra en proceso de ser elevada próximamente a la categoría de Hermandad, lo que supondrá un importante reconocimiento a su trayectoria, consolidación y vida corporativa.

Como expresión de la espiritualidad que anima a esta corporación, resuena la súplica íntima de sus fieles, no orientada a la petición de bienes materiales, sino al fortalecimiento de la fe en la vivencia cotidiana del compromiso cristiano.

Fotografía: Antonio Rendón Domínguez