La capa ha acompañado a los habitantes de la península ibérica desde tiempos inmemoriales. Ya los pueblos celtíberos empleaban esta prenda como protección y símbolo identitario.
Fue en el siglo XIV cuando los Duques de Béjar impulsaron decisivamente la elaboración de capas de alta calidad gracias a la excelencia de los tejidos producidos en su territorio.
