La Fundación Don Bosco ha celebrado este martes, 27 de octubre, en Sevilla la jornada «Dialogamos sobre impacto social». El encuentro estuvo dedicado a evaluar los resultados de los proyectos sociales y a aprender de ellos para mejorar las oportunidades de las personas que atienden.

Participaron la consejera de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, Rocío Blanco Eguren; Ana Vanessa García Jiménez, en representación de la Secretaría General de Servicios Sociales de la Junta de Andalucía, y el director general de la Fundación Don Bosco, Ignacio Vázquez. También asistieron profesionales del ámbito social y especialistas de la Universidad Loyola Andalucía.

La jornada giró en torno a unas preguntas concretas: cuántas personas mejoran su situación gracias a un proyecto social, qué cambia realmente en sus vidas y qué se puede aprender de las iniciativas que ya están en marcha. La idea de partida es que no basta con contar cuántas actividades se hacen o cuántas personas participan en un programa: también hay que saber qué resultados se consiguen.

Aprender de los proyectos

La primera parte se dedicó a los aprendizajes de varias iniciativas de la fundación, entre ellas ERACIS I y II, Cocinas, Triaje Social, Alma e Integrales.

Antonio Sianes, director del Instituto de Investigación en Políticas para la Transformación Social de la Universidad Loyola Andalucía, impartió la ponencia «Aprendizajes para el futuro». Sianes defendió que la evaluación solo alcanza todo su potencial cuando sirve para aprender y para cambiar la forma de trabajar de las organizaciones.

El experto advirtió también del riesgo de diseñar intervenciones pensadas para mejorar los indicadores de los programas en lugar de responder a las necesidades reales de las personas. Por eso apostó por una cultura basada en el aprendizaje, que revise lo que se hace y corrija lo que no funciona.

Medir el impacto

Ester Muñoz, directora de Diseño y Desarrollo de Proyectos de la Fundación Don Bosco, presentó la ponencia «La importancia de la medición de impacto en el ámbito social». La fundación utiliza la evaluación para conocer mejor los resultados de sus proyectos, con el objetivo de que los datos sirvan para mejorar el acompañamiento y ajustar las intervenciones.

La colaboración con la Junta

La consejera Rocío Blanco destacó la colaboración con entidades como la Fundación Don Bosco y situó el empleo como una de las principales herramientas para combatir la desigualdad. Blanco señaló que los resultados de las políticas públicas no siempre se pueden medir solo por la inserción laboral: recuperar la confianza, volver a creer en las propias capacidades y reforzar la autonomía personal también son avances.

La consejera insistió además en la necesidad de que administraciones y entidades sociales actúen de forma coordinada ante las situaciones de vulnerabilidad, porque son problemas complejos que no puede resolver una sola institución.

Ignacio Vázquez explicó que medir el impacto forma parte de los valores de la entidad. «En la descripción de los valores de nuestra entidad está recogido que construimos las respuestas más adecuadas para transformar la realidad. De esta voluntad nace la estrategia de medir el impacto de lo que hacemos para poder aprender de los resultados», señaló.

La jornada terminó con un desayuno y un espacio de diálogo entre los asistentes.

La fundación

La Fundación Don Bosco es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal de la Iglesia católica, creada en 1998 por la Congregación Salesiana para canalizar sus proyectos de intervención social en Andalucía, Canarias y Extremadura. Según sus datos, en más de 25 años ha atendido a más de 300.000 personas a través de 2.550 proyectos, con el apoyo de más de 2.500 personas entre voluntariado y personal técnico.